Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha, respondemos al llamado de Jesucristo a través del carisma legado por nuestro fundador Ciriaco María sancha y Hervás. Tuvimos origen en Santiago de Cuba el 5 de Agosto de 1869, respondiendo en ese momento a las necesidades de los más vulnerables por la situación social de ese
entonces Fieles a las enseñanzas de Jesús en las “BIENAVENTURANZAS”, Las hermanas dedican a ser vida este mensaje en el más pobre, aquel que es el mismo Cristo Sufriente.
“Tuve hambre y ustedes me alimentaron, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Estuve sin hogar y ustedes me recibieron en su casa. Estuve falto de ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver”. (Mateo 25, 35-36)
MISION ASISTENCIAL
DEDIQUÉMONOS CON SOLICITUD AL CUIDADO DE NUESTROS ANCIANOS Y ENFERMOS, VIENDO EN ELLOS LOS MIEMBROS DOLIENTES DEL CUERPO DE CRISTO. (Constituciones hccs.)
CARISMA
Acompañar y defender al pueblo que sufre, dando así gloria a Dios mediante la practica del servicio y la Caridad. Expresada en el seguimiento de Cristo desde una espiritualidad compasiva, misericordiosa y humana. la asistencia a los ancianos y enfermos, el apostolado parroquial, la formación y educación integral de niños/as, jóvenes y adultos/as, con preferencia por los más necesitados. De María, nuestra guía y modelo, aprendemos a ser transparencia de Dios en cada lugar donde estamos.
ESPIRITUALIDAD
Cristo céntrica y Mariana desde el espíritu Benedictino "Oración y trabajo"
MISIÓN
Pastoral Educativa, Asistencia de Ancianos, Pastoral Parroquial, Servicio a la Iglesia.
LEMA
Amor y Sacrificio por Cristo y la Humanidad
MISION EDUCATIVA
“De la educación de la juventud depende el porvenir triste o lisonjero y la decadencia o prosperidad de la sociedad” (Ciriaco Sancha).
Nuestra labor educativa es Esencialmente evangelizadora, contribuye a la humanización y personalización del niño, niña, joven, buscando siempre una formación integral en valores que en el futuro puedan trascender como personas al servicio de la sociedad.
CAPACITANDO LAICOS PARA SEGUIR EVANGELIZANDO DESDE ESTE ENTORNO
Los laicos no son simplemente los obreros que trabajan en la viña, sino que forman parte de la viña misma: "Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos" (No.8, párrafo 1).
La Iglesia misma es la viña evangélica. En ella se revela el misterio de vida y amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como don absolutamente gratuito que se ofrece a cuantos han nacido del agua y del Espíritu (No.8, párrafo 5).