Comunicado de la Conferencia de Religiosos de Colombia en el día de la Vida Consagrada

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 Bogotá, 2 de febrero de 2018

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA DE RELIGIOSOS DE COLOMBIA
EN EL DIA DE LA VIDA CONSAGRADA

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Queridos religiosos y religiosas presentes en tierra colombiana:


Feliz día de la Vida Consagrada.

Hoy, conscientes de la realidad de nuestro país, posamos los ojos en Simeón y en Ana. En ellos, que nos enseñan el arte de saber esperar. En ellos, que permanecen, que resisten, que perseveran, que no se dan por vencidos.
En ellos, que revestidos de fidelidad y movidos por el amor, se atrincheran en el Templo, en el lugar de la memoria…ante el socavón de la mina, a las puertas de la escuela, en el lecho del que sufre en el hospital, en la zona de conflicto que clama por reconciliación y paz, en la frontera por la que pasará el migrante…

Hoy posamos los ojos en los ancianos que conocen muy bien la promesa y esperan contra toda esperanza, porque saben que se aproxima el Mesías…Los posamos en los religiosos y religiosas que sirven en nuestra patria, en los que en distintos lugares de nuestra geografía, con diversas edades y posibilidades saben que llegará un nuevo día.

Agradecemos por aquellos que oran y sirven. Los que no aparecen, pero desde el anonimato sostienen la esperanza de quienes se les acercan.

Nos alegramos con todos aquellos que no se sumergen en lamentaciones, ni en pesimismos. Con los que con mirada realista levantan la cabeza, sostienen con entereza la mano frágil y se abren caminos por entre la incertidumbre. Por esos que vencen el miedo y entonan por fe, un canto esperanzado, aferrados al Dios que los sostiene, al mismo que en las noches espesas de la vida es su única Luz.

Como Ana y Simeón, en el Evangelio, creemos que es necesaria la profecía y que, como Vida Religiosa encarnada en medio de los más pobres, nos corresponde pronunciar palabras que le devuelvan a los más débiles, su porción de esperanza, de alegría y de dignidad.

Hoy hacemos un acto de fe en que la Salvación llega en forma de Niño, se nos presenta desprovista de medios humanos, carente de seguridades materiales.

La Salvación se acuna en los brazos de una mujer: María y en la de tantos otros hombres y mujeres, que pronuncian su Sí generoso asumiendo el riesgo de lo insospechado, entregando su ofrenda más preciosa, acogiendo en sus entrañas las semillas del Reino.

La Salvación no requiere de nuestros cálculos y sobrepasa todas nuestras planeaciones. Ella se nos da libre y generosa en la sencillez de la cotidianidad y cuenta sólo con lo más humano que hay en cada uno de nosotros. Nos susurra en cada acontecimiento que nuestro poder es pasajero, nuestro saber es relativo y nuestro sentir necesario.

La Salvación llega cuando nos sentimos comunidad y en camino; cuando superamos temores y le permitimos a Dios fecundar nuestras esterilidades y recrearnos.

La Salvación está en medio de nosotros, solo basta abrir los ojos, afinar el oído y “ordenar el corazón”, para percibir la presencia sutil y definitiva del Dios que desde la pequeñez de un niño, hace nuevas todas las cosas.

En nombre de todos los miembros de la Junta Directiva de la CRC, nuestra felicitación en este día de la Vida Consagrada y la certeza de que oramos los unos por los otros y caminamos en comunión.

Gracias por la donación cotidiana de su existencia.

Con cariño,


Liliana Franco Echeverri, odn                                                            Marta Escobar Mejía, cm
miembros de la Junta directiva de la CRC                                          Secretaria General

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Revista Vinculum No. 268 de 2017.  <<Pistas proféticas para la formación>>
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